
Durante décadas las organizaciones se diseñaron alrededor de funciones, jerarquías y especialidades.
Sin embargo, los desafíos actuales ya no ocurren dentro de un área.
La innovación, la experiencia del cliente, la transformación digital y el crecimiento sostenible requieren colaboración transversal.
Por eso, en 2026, las organizaciones más exitosas están evolucionando desde estructuras funcionales tradicionales hacia modelos conectados, donde las decisiones fluyen más rápido y las personas trabajan alrededor de resultados compartidos.
La pregunta ya no es cómo optimizar cada área.
La pregunta es cómo eliminar la fricción entre ellas.
McKinsey identifica que gran parte de la pérdida de velocidad organizacional ocurre cuando las decisiones atraviesan múltiples niveles, áreas y procesos desconectados.
Cuando cada función opera con prioridades distintas:
El problema no es la especialización. El problema es cuando la especialización se convierte en aislamiento.

Fuente: https://b-eye.com/blog/integrated-business-planning-consulting-implementation/
Los silos no reducen el desempeño de un área.
Reducen el desempeño del sistema completo.
Las organizaciones más avanzadas están dejando de diseñarse alrededor de departamentos y comienzan a organizarse alrededor de resultados.
Esto implica:
McKinsey denomina este enfoque como parte del nuevo Operating Model orientado a creación de valor.
El objetivo no es eliminar funciones. Es conectarlas.

Cuando las personas trabajan alrededor de flujos de valor y no únicamente de estructuras jerárquicas, la organización gana velocidad, adaptabilidad y foco.
Según Deloitte, las organizaciones con mayor capacidad de colaboración transversal muestran mejores resultados en innovación, velocidad de respuesta y adaptación al cambio.
La colaboración deja de ser una competencia blanda. Se convierte en una capacidad de negocio.
Esto exige:

Fuente: https://www.deloitte.com/us/en/insights/topics/talent/human-capital-trends.html
Porque las decisiones más importantes rara vez pertenecen a una sola área.
En este nuevo escenario, RRHH asume un rol diferente. Ya no se limita a gestionar estructuras. Diseña las condiciones para que las personas colaboren. Esto implica:

RRHH deja de administrar organigramas y comienza a diseñar sistemas de ejecución.
El performance no ocurre dentro de un área. Ocurre en la calidad de las conexiones entre ellas.
Las organizaciones que mantengan estructuras fragmentadas enfrentarán cada vez más dificultades para ejecutar con velocidad, mientras que las organizaciones que construyan modelos transversales lograrán:
La ventaja competitiva no estará en tener más recursos, sino en conectar mejor los que ya existen.
Desde Twiins impulsamos modelos donde personas, procesos y tecnología operan como un sistema conectado.
El verdadero performance surge cuando toda la organización avanza en la misma dirección.
Referencias: